Parte principal da carta
Queridísima amiga Sofonisba, mi alma gemela:
Vuestra ausencia en el palacio se está notando y por desgracia ya no podremos volver a compartir eses momentos de tanta felicidad pintando cuadros que sólo entendíamos nosotras. Sé que actualmente estáis con vuestra familia en Italia, pero me gustaría pediros un gran favor: debéis regresar a la corte antes de que finalice esta semana, pues estoy en un momento muy crítico. Como ya sabéis estaba embarazada, pero lamentablemente sufrí el nacimiento prematuro de Juana de cinco meses de gestación, que vivió una hora y media. Los médicos piensan que con la expulsión del feto mejoraría mi salud, pero creo que están equivocados. Tengo la sensación de que solo me quedan unos días, o unas horas, no lo sé... Después del aborto involuntario de mis gemelas, hace ya dos años, del me resultó difícil recuperarme, tanto físicamente como psicológicamente, sé que no voy a ser capaz de seguir. Y, dada la gravedad de mi situación, decidí escribiros esta carta de despedida y encargaros una tarea de vital importancia. Así que, quisiera dejaros todo claro para poder descansar en paz:
Afortunadamente pude disfrutar muchas experiencias con mis dos hijas: Clara Eugenia y Catalina Micaela, a pesar de que todavía son muy jóvenes. Creo que me hicieron la mujer más feliz del mundo
Es mi deseo que os ocupaseis vos misma de la excelente educación de mis hijas, transmitiéndoles, como lo hicisteis conmigo, vuestro afecto y amor por el arte, la naturaleza y la vida en general. Aunque todavía sois muy joven, seréis un ejemplo perfecto a seguir.
Me haría muy feliz que mis dos hijas recibiesen los mismos cuidados. Por lo que estuve observando, la mayor, Clara Eugenia, siente pasión por su padre Felipe II. En cambio Catalina Micaela, no disfruta de su compañía. Así que, os pediría con todo mi corazón que a medida que la pequeña vaya creciendo estéis a su lado y le demostréis que puede contar con vos para cualquier cosa.
Debéis enseñar a Clara Eugenia la importancia y la responsabilidad que conlleva ser una gran infanta y pueda desempeñar su cargo del modo esperado por todos.
Soy consciente de la gran responsabilidad que conlleva todo esto y, a pesar de tu juventud, al poco de entrar en la corte, me demostrasteis vuestra capacidad y valía, ganándoos mi confianza eterna. Fue por esta razón, por la que decidí que fueseis vos quien se encargara de la educación y cuidado de mis hijas. Sabed que nunca he conocido a un alma tan caritativa como la vuestra, tan humilde y siempre dispuesta a ayudar a los demás.