Historia
Mi abuela, Carmen, nació en el año 1939 en un pequeño pueblo de la provincia de Ourense. Su familia se dedicaba a las tareas del campo y a intentar sobrevivir a las enfermedades y al hambre. Eran tiempos muy difíciles los que siguieron a la guerra civil y durante la dictadura franquista en los que la miseria, la represión y la falta de libertad estaban presentes y que castigó especialmente a la mujeres. Vivió y le contaron hechos difíciles de olvidar que la marcaron en su vida . Así los asesinatos por rencillas o por distintas ideas políticas entre los propios vecinos del pueblo; el poder de la Iglesia y los abusos que cometieron; como un vecino se tuvo que ocultar en un pequeño hueco excavado en la cocina para no ser descubierto y paso años oculto allí....(en la grabación da más detalles).
Cuando tenía seis años se fue a vivir con su familia a la capital. Su padre hizo una pequeña casa, con ayuda de los vecinos y amigos, en las afueras de la ciudad. Comenzó a ir al colegio de las Carmelitas. La gente como ella no entraba por la puerta principal del edificio sino por una puerta de un lateral. Lo consideraban como una obra de caridad, pero en realidad era una forma de discriminación. Aunque no las trataban muy bien, se sentía una privilegiada porque podía aprender lo básico, a leer y escribir. La mayoría de las horas las dedicaban a coser, a cocinar, a rezar y a prepararse para ser buenas mujeres, como ella dice.
Su mayor pena fue tener que dejar el colegio con 12 años. Las monjas les pidieron a sus padres que la dejasen seguir estudiando, pero ya tenía asignada otras tareas: limpiar casas y portales de las familias ricas con su madre para así poder subsistir. Me dice siempre que estudie y que defienda lo que pienso cuando crea que es lo correcto porque a ella no le dejaron decidir, siempre le impusieron lo que tenía que hacer.
Se casó con 28 años, muy mayor para aquella época. No tenía prisa por casarse, pero de nuevo se vio presionada porque las mujeres solteras no estaban bien vistas. Las mujeres debían casarse y cuidar o “servir” a sus maridos e hijos. A partir de ese momento, pasó a cuidar a sus padres y ocuparse de su nuevo hogar. Su propio padre estuvo en prisión en Celanova y murió sin saber nunca porque lo encarcelaran.
Ella (como todas las mujeres) no tenía independencia económica, no podía abrir cuentas bancarias, ni vender sus bienes propios sin la autorización de su marido. Solo podían trabajar fuera de casa las viudas o solteras o cuando tenían mucha necesidad, porque su papel era ser madres. En casa de mi abuela, acogieron a una vecina joven a la que su familia y todo el pueblo señaló por tener una hija estando soltera. A las mujeres se les obligaba a ocultar sus embarazos por ser pecado y las echaban de sus casas, a algunas les quitaron a sus hijos con engaños para darlos en adopción sin su consentimiento.
Mi madre dice que mi abuela no es una mujer sumisa y sin opinión, sino que la obligaron a serlo y es muy difícil superar todo lo que tuvo que vivir y sufrir. Solo cuando murió Franco, aún con mucho miedo empezó a ver la televisión y leer y se dio cuenta que las cosas no eran como se las habían explicado en el colegio, en la Iglesia y que las mujeres eran iguales a los hombres y tenían los mismos derechos.