Parte principal da carta
Querida Isabel, aquí por Italia la verdad es que echo en falta vuestra presencia. Esa pureza y esa majestuosidad hace falta de nuevo en mi vida. Vos me habéis demostrado durante estos años que he estado a vuestro servicio, que sois una mujer fuerte que sabe manejar el poder como nadie lo había hecho antes. Vos lleváis ya tantos años en el trono como yo a vuestro lado, y, aunque no habite en estos momentos en sus tierras, espero de corazón que permanezcáis en el poder el resto de vuestra vida.
He estado con vos ocho años, menos de los que me gustaría, mas han sido suficientes para saber la fascinante persona que sois. Cuando nos conocimos erais una hermosa joven que caminabais hacia el altar con Don Felipe II, y desde aquel momento me percaté de ello.
No puedo estar más agradecida de haberos acompañado a lo largo de esta etapa de vuestra vida como dama de honor, a la que le contabais vuestros temores, victorias, y planes de futuro. Para mí siempre seréis un ejemplo a seguir, no dudéis en acudir a mi si tenéis problemas. Además, como ya sabréis, sigo soltera y puedo ayudarles en lo que se preste, mas espero encontrar pronto un caballero que me ame, y al que ame.
Espero que aunque no esté con vos ahora mismo, sigáis recibiendo las clases de arte que tanto os gustan, y que con los años hagáis un retrato, como el que os hice yo a vos hace unos cinco años. Sé que seréis capaz de hacerlo. Yo, como ya sabréis, nunca he perdido ni perderé esa pasión que tengo por el arte. Gracias a mi padre Amilcare Anguissola, hemos podido estudiar, tanto mis hermanas como yo, en las mejores escuelas de arte y música junto a maestros como Bernardino Gatti. Esta temporada seguramente haré cuadros basándome en bosquejos que el maestro Miguel Ángel me cedió hace años.
En cuanto a vuestro embarazo, espero que pronto pueda llegar al mundo la preciada Juana, que de seguro será tan bella como vos. Vuestra salud me tiene un poco preocupada, mas seguro que cuando la pequeña nazca estaréis estupenda.
Estoy deseando verles, tanto a vos como a vuestras hijas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, a quienes extraño mucho. Cuando os vuelva a ver ya seréis una madre feliz con tres hijas preciosas.