Explicación do elemento histórico
La Casa del Cabildo es uno de los edificios más singulares del casco histórico compostelano, además de ser uno de los ejemplos más bonitos de la arquitectura barroca de Galicia.
La Casa del Cabildo data del siglo XVIII. La casa fue construida por el Cabildo Catedralicio de Santiago, la construcción se llevó a cabo entre los años 1754 y 1758 a cargo de uno de los principales maestros arquitectos del barroco compostelano, Clemente Fernández Sarela, discípulo de Fernando de Casas Novoa, que también estaba llamado para su construcción pero falleció en el año 1750 y, finalmente, fue construida por Sarela. El Cabildo pierde la propiedad de la casa debido a la desamortización, en 1855. A partir de 1855, la casa pasa por diferentes propietarios hasta que es es expropiada por el Consorcio de Santiago en 2008. En 2011, el Consorcio rehabilita la casa, y esta se convierte en un museo. El museo se inaugura en 2012, con la exposición "Compostela Dicitur", para celebrar el 800 aniversario de la consagración de la Catedral de Santiago.
La Casa del Cabildo tiene poco más de tres metros de fondo, ya que tiene una función ornamental, porque ayuda a cerrar y embellecer la Plaza de Platerías, creando un espacio urbanísticamente mejor delimitado.
El edificio está realizado en sillería de granito. La casa tiene cubiertas de teja y tres pisos que acaban en una dinámica balaustrada adornada por numerosos motivos jacobeos. Este edificio cuenta con un decorado de piedra que hace que parezca una lujosa mansión con multitud de ventanas y balcones. En la fachada de la casa se reúnen las fórmulas características del barroco compostelano, como pueden ser los cilindros, las volutas, la esquina cortada en chaflán, las placas geométricas, la magnífica balaustrada con pináculos o la peineta con el sepulcro apostólico y la estrella.
La Casa del Cabildo cuenta con dos grandes gárgolas en los extremos de su cornisa, que sobresalen algo más de 2m de la fachada. Las gárgolas están talladas en un enorme bloque de granito con un peso de casi 2000kg. La función de estas gárgolas era desaguar el agua que se recogía en la cubierta de la fachada, pero, con el tiempo quedaron inutilizadas y el agua de los canalones de la cubierta salía por bajantes, pero, estas bajantes no estaban conectadas al alcantarillado, por lo que ocasionaban el lavado de la calle a la que daban. Cuando la casa fue rehabilitada, en 2011, se prestó bastante atención a hacerlas volver a funcionar.