Interviewee/s testimony on the event
El 2 de junio de 1992 fue destinada como funcionaria en prácticas de la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía, a la ciudad de Barcelona y formó parte del dispositivo de seguridad que se estableció en torno la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. El contexto en el que se vivió el evento histórico, referido a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, estaba marcada por la amenaza de la banda terrorista ETA, cuyo objetivo era Barcelona. Los Juegos Olímpicos se celebraron entre el 25 de julio y el 09 de agosto de 1992, seguidos de los Juegos Paralímpicos celebrados entre el 3 y el 14 de septiembre, el dispositivo de seguridad se estableció con antelación al comienzo de los Juegos. Para España y Barcelona la celebración del evento significó un crecimiento económico, que generó mucho empleo en los distintos sectores. Barcelona fue dotada de grandes infraestructuras, carreteras, centros deportivos, viviendas, hoteles, transportes, ampliación del aeropuerto, zonas de ocio, ampliaciones en hospitales, creación de la Villa Olímpica con dos kilómetros de playa. Al aeropuerto llegaban las delegaciones de los atletas y pasados los filtros policiales, los acompañaban hasta el transporte que los trasladaba a la Villa Olímpica. Desde el punto de vista policial, se estableció como prioridad, evitar atentados terroristas y que la delincuencia común no actuara contra los turistas y diera una imagen negativa. Para ello se establecieron controles policiales durante 24 horas en Barcelona, algo posible por el masivo desplazamiento de la policía de toda España. La sensación de seguridad se hizo evidente en la ciudadanía de forma positiva, ofreciendo una buena imagen a nivel internacional. La policía vivió el evento con gran ilusión y gran implicación en lo correspondiente a su trabajo. En el momento de su llegada a Barcelona los acreditaron, era necesario para el acceso a las instalaciones, al igual que a toda la “Familia Olímpica”. Formamos parte del Plan Operativo de la Seguridad Olímpica, donde la seguridad, la cooperación, coordinación y la convivencia eran esenciales para la relación con el ciudadano. Realizando controles de seguridad fuera y dentro de las instalaciones y de sus accesos. Siempre pensando en la seguridad y tranquilidad ciudadana. Su trabajo como policía se desarrollo en el aeropuerto de Barcelona, en un colegio mayor donde se alojaban los atletas y en el acceso principal de la Villa Olímpica, donde pudo conocer a deportistas y famosos. La organización del evento fue excelente. Los atletas recibieron un trato excepcional, sus necesidades estaban cubiertas, para ellos todo era gratuito, los alojamientos, comedores, así como las maquinas dispensadoras de refrescos y comida y el transporte. Se habilitó una parte del Hospital del Mar por si necesitasen asistencia médica. Tal fue su acogimiento y la alegría que se vivía en la ciudad, que los atletas que eran eliminados se quedaban a disfrutar del ambiente festivo, al igual que los que seguían compitiendo. Los deportistas con la policía tenían muy buena relación, como pasaban tantas horas en los controles de acceso a las instalaciones, al final mantenían conversación con ellos, y entendían perfectamente su presencia, incluso pedían ser fotografiados con la policía. Los Juegos Olímpicos’92 fueron un éxito en organización, la proyección de la ciudad de Barcelona a nivel internacional fue exponencial, hecho que se resaltó en los medios de comunicación, en ese momento España estaba observada y valorada a nivel mundial de forma positiva. Las infraestructuras creadas con ocasión hicieron de Barcelona una ciudad cosmopolita, moderna y abierta, a nivel cultural, social y económico. Por la parte que corresponde a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ayudaron en gran medida a que con su presencia todo se desarrollara correctamente, en un clima de tranquilidad y seguridad ciudadana, y que Juegos Olímpicos’92 fuera un ejemplo para los que se realizaron posteriormente.