Explicación da fotografía
En esta imagen vemos a mi abuelo Francisco cuando tenía seis años, en su primer año de colegio (1954).
Mi abuelo vivía en Taramancos, una aldea de Noia. Allí había una escuela, pero era solo para niñas, la de niños estaba en Boa a 2 kilómetros de su casa. Él iba andando con otros niños y algunos días “si tenían suerte” se agarraban a un camión para adelantar recorrido de vuelta.
En la escuela había 25 alumnos de 6 a 11 años y su maestro se llamaba Don Jesús, que vivía con su familia en el piso superior de la casa, sus hijos también estudiaban allí. Recibían clases de historia, ciencias naturales, matemáticas, gramática, dibujo… tenían todas las materias en un mismo libro y aprendían todos juntos. Utilizaban mucho los mapas en los que el maestro señalaba con una vara de bambú.
En el aula había bancos de madera que ocupaban de tres en tres y en las mesas había tinteros para mojar la pluma y escribir, tenían que llevar libro, pizarra, pizarrillo, lápiz y goma (la pluma se la dejaban ellos). Algunos llevaban el material en la mano y otros en un saco de patatas que también les servía para hacer un cono y taparse los días de lluvia.
A media mañana les daban un vaso de leche y un trozo de queso, que preparaba Doña Fina, la mujer del maestro. Después salían a jugar al fútbol, a los trompos, las canicas, la estornela, al aro, a la porca, a los bolos, a las carrilanas, a la churra…
La hora del recreo era lo que más le gustaba de la escuela a mi abuelo.